

Entre las diversas actividades lúdicas cuasi obligatorias de los amigos del país se encuentran las partidas de mus. Una buena partida de mus en sí misma puede jugarse en cualquier parte del orbe, pero no es menos cierto que si antes te has pegado una buena pitanza y un paseete por un entorno inigualable, la partida a la postre toma una dimensión fuera de categoría ...
El mejor lugar para alcanzar dicho climax no lo encontraréis en lugares ignotos. El lugar por antonomasia - sólo de pensarlo me chorrean las manos - para tal delectación no es otro que LA CHAÍÑA. El personal (y personala) que todavía no haya oído mentar dicho ubículo no tiene ni pajolera idea de lo que se pierde.
Un par de besotes tanto para la encantadora Teresa, como para su partenaire, Nicasio, que tan bien nos tratan cada vez que nos dejamos caer por la que es su casa y que un poquito, si se me permite el atrevimiento, sentimos como nuestra. Mi agradecimiento y amistad por sus continuos parabienes y su buen hacer.
Aprovecho para poner aquí un link al blog de mi amigo Kiko (uno de los perros), que desde su retiro temporal lisboeta ha tenido, en un ataque de "morriñuca" jalopante, unos acertados y emocionados palabros para con este bentito santuario.
Y, confiemos, que haya vuelto la luz ...
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